Como el mismo Universo, la vida se originó desde el átomo más pequeño. La partícula primigenia se adaptó y creció en un medio lleno de limitaciones aunque inmenso en posibilidades.Del mismo modo que esta ínfima partícula, cada creación evoluciona desde la nada. A partir del vacío emergen las ideas que brotan y, entre línea y brochazo, se originan conceptos que se dibujan sobre nuestras paredes y nos hablan del origen.
-Caos deforme de bellas formas-
Los sentimientos más íntimos –nuestros desconciertos y pasiones– chocan aquí y ahora, en un lugar de encuentro que se abre próximo al estado primigenio.Desde este pequeño Big Bang emergen las obras de tres de nuestros artistas invitados.
Juan Yoc, Marta Bravo y Marco Prieto comparten un espacio donde conviven sus mundos, instantes congelados que evocan la profundidad psicológica, donde el color y el movimiento nos asoman al espacio que se abre.
-El espacio que se abre-
El tiempo se para un instante para poner de manifiesto la infinita levedad del ser, la delicadeza de lo humano en nuestro estado de calma, el yo más primitivo.El dominio de la Madre Naturaleza y el estudio antropológico de lo humano, despierta en este espacio de la mano de nuestras otras cuatro artistas invitadas: Inés Andrino, Isabel Saiz, Carmen Úbeda y Sara Torrijos nos hablan de la suspensión que se inicia tras el caos, para enseñarnos el comienzo de un camino marcado por lo idílico y lo mitológico.
